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Bafta 2018: por algo los ingleses dominaron el mundo

Si, tenemos que aprender mucho de los ingleses a día de hoy. No hablo de geopolítica o de economía, hablo de cine. No voy a alabar la calidad de sus películas, sino que quiero hablar de la Gala de los Bafta 2018. Y no, no voy a compararla con la de los Goya 2018 (no quiero hacer sangre de nuestro cine, que pocos defensores le quedamos ya), sino de lo que con la gala nos enseñan desde la flemática isla al resto de los europeos.

Así que ahí van los cinco puntos a tener en cuenta para que en venideras ediciones de los premios de la Academia de Cine Español se pongan las pilas y, sin vergüenza ni tapujos, sigamos sus pasos:

1. La gala dura menos de dos horas, ¿cómo? Pues diferenciando la transmitida por la televisión de la vivida por los nominados. En Reino Unido se encargan de retransmitir los principales premios (director, película, actores, guion…) y no las más de 20 categorías. Así, los galardones más técnicos o secundarios pasan a entregarse al comienzo del acto. De esta forma, no son emitidos por la televisión, sino que al término de la gala realizan un resumen con los premiados. Cabría destacar que las televisiones pueden retransmitir por algún otro canal secundario todo lo que no quiera emitir en el canal de mayor audiencia o, en su defecto, las páginas web de los entes televisivos, (que para algo tenemos el streaming).

2. No intentemos buscar al presentador famoso o gracioso de turno. Solo se necesita un presentador que dé paso, sin más. En los Bafta 2018 no dudan en poner a una actriz de 72 años, Joanna Lumley, (con atril y todo) pero de valía demostrada. Monólogo inicial y, sin más, al tajo. Nada de grandes parafernalias. Que al final van en contra de uno mismo, ya que no tenemos que hacer aquello de lo que no somos capaces.

3. Dar voz al público. Uno de los premios, que no sea de gran calado (mejor actor/actriz emergente), lo votan por distintos canales los espectadores. Sentirse con poder de decidir siempre hace que empaticemos con lo que estamos viendo.

4. Universalizar los premios. Los Bafta 2018 y de otras ediciones son los premios del cine de habla inglesa, no los premios del cine de Reino Unido. Los Goya, con idénticas oportunidades lingüísticas que los Bafta, debería copiar la idea. Como los Premios Fénix de cine iberoamericano. Abriría así la perspectiva a distintas sensibilidades, con el español como piedra angular. Eso sí, tirando para casa como hacen ellos con categorías de mejor película española diferenciada de la mejor película.

5. Exigir la presencia de autoridades. En los Bafta 2018, al igual que en los Óscar, no es raro que los príncipes entreguen un galardón. En EE. UU. la primera dama hizo lo mismo en alguna ocasión. ¿Se imaginan a la Reina Letizia haciéndolo?

Introduciendo estos cambios o ideas en los Goya empezaríamos a darle peso al cine español. Universalizándolo y haciendo que las verdaderas protagonistas sean las películas. Porque, lo crean o no, tenemos gente e ideas suficientes para estar orgullosos.

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