maternidad en el cine

La maternidad en el cine

La maternidad en el cine ha sido siempre un tema bastante interesante para su tratamiento. Intenso y visceral en su idea inicial. Hemos asistido a lo largo del tiempo a la exposición de todo un catálogo de causas y consecuencias de tomar la decisión, deseada o no, de ser padres. No siempre ha salido como los progenitores han querido. Pero pocas veces se quedan cortas las expectativas del acto de tener descendencia.

Hemos vivido con humor las situaciones del parto. Con angustia la espera. Hasta con ilusión toda la parafernalia que lo rodea para, por lo menos, sentirse preparados los dos progenitores. Comedias como ‘Nueve meses’ (EE.UU., 1995) nos han hecho reír. ‘Tres solteros y un biberón’ (Francia, 1985) o ‘Mira quien habla’ (EE.UU., 1989) nos han enseñado que no siempre es todo tan racional. O tan bonito como lo pintan. Con ‘Juno’ (EE.UU., 2007) o ‘Precious’ (EE.UU., 2009) hemos visto que no siempre llega en el momento adecuado. Y salir adelante es un trabajo arduo, o no siempre se está en la situación deseada. Y ‘La semilla del diablo’ (EE.UU., 1968) nos ha dado a entender que todo puede salir peor de lo que esperamos. Pero ¿hasta qué punto se corresponde con la realidad estas películas? (Esperemos que alguna no tenga ni un ápice de realismo…).

El cine actual bebe de la autenticidad más próxima para empatizar con el público. Un público que cada vez es más exigente en lo que ve. Y más experto en sus conocimientos sobre el tema. Salvo algunas excepciones, el cine busca ese realismo y autenticidad. Esto no quiere decir que todo tenga que ser verdad, si no que el público sienta que pude pasar, o llegar a pasar. Es lo que se llama ‘verismo’.

Se acaba de estrenar hace poco en los cines de España la película ‘Quien a hierro mata’ (España, 2019). En ella hay una escena de un parto. Que es real. Grabada ‘in situ’. La película no gira en torno a la paternidad. Su eje central no lleva como finalidad a esa escena. Es una escena más, hasta prescindible si me apuran. Pero se ha buscado ese ‘efecto realista’ para sorprender al público. Añadir valor, sin lugar a dudas.

En otras muchas películas recientes la relación con el tema de la maternidad o paternidad es el ‘latemotiv’ del film. Hay muchos posibles puntos de vista, o prismas, desde el que narrar esta aventura. Muchos los actores posibles y las tramas asociadas. Pero lo que queremos destacar aquí hoy son unas películas que tratan el tema con crudeza, realismo, verismo y veracidad. Son situaciones tangibles, algunas llevadas al extremo, pero que intentan dar respuestas. Y, la mayoría de las veces, añadir alguna que otra pregunta más. Son películas que pueden hacer replantear el tema de la maternidad a más de uno (el enfoque, no el hecho en sí). Pero que, por lo menos, en ellas, se encontrarán situaciones que pueden vivir si van a ser padres.

‘La noche de las dos lunas’ (Venezuela, 2018)

El planteamiento es claro en esta película: ¿qué es ser madre? A veces la vida nos pone en situaciones límites, pero posibles. El querer ser padre o madre no basta. Son muchos los factores que tienen que darse. Y a pesar de cumplirse, la protagonista tiene que hacer frente a un dilema entre la razón y el corazón. No es solo un acto físico el de ser madre. Es también un acto sentimental, legal y moral. Hay muchos factores que, a veces, no tenemos bajo control. Y debemos tener el arrojo suficiente para poder enfrentarnos a ellos.

El tema es antiguo. Siempre estuvo el debate en la sociedad. Hasta se creó la etiqueta de ‘biológico’ en ciertos argumentos sobre la paternidad para dar más peso a ese hecho. Pero lo bueno de esta película es que nos trae todas las caras de la situación. La de la madre, la del padre y la de los damnificados colaterales. Que son otra madre y otro padre. Y hasta la de una abuela (María Barranco en estado de gracia). Si juntamos todo eso tenemos un debate intenso y delicado.

Además, la película tiene ese tono de ‘soap opera’ que añade intensidad. Unos personajes peculiares pero con carácter. Y por si no llegaba, el guion se permite licencias poéticas y hasta oníricas que ayudan a darle profundidad. Eso sí, siempre sin sacar los pies e la tierra. Tiene enredos que entretienen, pero también un debate sobre el que opinar y formarse una opinión desde la distancia.

‘Paulina (La Patota)’ (Argentina, 2015)

El amor de los padres hacia sus hijos es indiscutible. Cuasi un axioma. Parece un tabú ser tan obstinado de opinar si no eres padre o madre. Pero las circunstancias de los progenitores también pueden llevar a daños colaterales. ¿Qué pasa si el hijo no es deseado? No es el caso de esta película. En ‘Paulina’ (Argentina, 2015) se va más allá. ¿Qué pasa si las circunstancias de la concepción del niño no es la más adecuada?, ¿se puede querer a un bebé fruto de una situación desgraciada? Durante el embarazo se crea un vínculo con el feto. Pero no siempre de la misma forma o intensidad. Socialmente se puede influir en ese vínculo. Porque, seamos realistas, dependiendo del carácter, la época o la sociedad, el entorno puede incidir en nuestras formas de llevar adelante el embarazo. Y, como dice el refrán, ‘cada persona es un mundo’.

En ‘Paulina’ (Argentina, 2015) el debate está servido. Seguir o no adelante con un embarazo fruto de una situación no deseada puede llegar a ser comprensible. Otro debate es la implicación del entorno en ese debate. Y lo que es más grave, en la decisión final. Porque de esa situación nace una persona que no tiene culpa de lo acontecido antes de su nacimiento.

‘Los días que vendrán’ (España, 2019)

Creo que es mi edad. Creo que es la naturalidad y la empatía con la que la vi. Pero tengo que decir que mi identificación con los personajes de esta película fue plena. No por lo que hagan. Si no por su forma de enfrentarse a las situaciones. A su realidad.

En esta película sus protagonistas se enfrentan a la idea de ser padres. Padres en la sociedad actual. Una sociedad cada vez más egoísta donde esa aventura puede llegar a ser muy pensada. Pero una realidad que cambia la vida de los que la toman. Ser conscientes de ello es el primer paso. Ser consecuentes es lo más racional. Pero aún así hay realidades que no se nos enseñan hasta que llega el momento. Nos pueden explicar lo que es ser padre o madre. Pero al vivirlo, cada persona reacciona de una forma u otra. Ese realismo exacerbado. Esa implicación de sus protagonistas. Esa delicadeza en el tratamiento del tema. La crudeza con la que no desdeña ninguna cara de la realidad son lo que la hacen especial. Una película que coge el toro por los cuernos y pone sobre la mesa todas las aventuras que conlleva ser padres. Sin remilgos. Con objetividad (hasta en el parto, que también fue real… y no es agradable de ver).

‘De tal padre tal hijo’ (Japón, 2013)

En el momento de ser padres no te envían un manual a casa. Ni hay un cursillo preparatorio para después del parto. Ni una previsión de cómo será cada niño o niña que venga. Ni los sentimientos ni los afectos son los mismos. Y la educación que se imparte como progenitores es un debate muy amplio e inabarcable. La clase social, el dinero, el carácter, la cultura… es un cúmulo de circunstancias, muchas fuera de nuestro alcance, que impiden tener controlado todo.

¿Cómo educar a un hijo? Este es el gran dilema. Y sobre todo, ¿el vínculo de la sangre es el real o el de educar? No solo en el caso de las adopciones está el debate de la paternidad biológica. En esta película se llega al extremo de entrar en el debate de lo qué es ser padre y también ser hijos. De hasta qué punto los vínculos afectivos tiene que ver con la naturaleza de nuestro ser. Un debate hosco y una trama delicada, pero expuesta de una forma magistral y detallada. La delicadeza con que se trata el tema es una de sus mayores bazas.

‘Un asunto de familia’ (Japón, 2018)

¿Qué es la familia? Estamos hartos de escuchar hablar de que la familia no se elige. Pero también de que la familia al final es la que siempre está ahí. Cada momento puede tener su refrán dependiendo del interés que mueva el debate. Pero lo que si sabemos es que el vínculo del cariño y del amor paterno-filial y materno-filial no se crea de la nada. No surge espontáneamente. Y, por ende, no se mantiene inalterable a pesar de las circunstancias. Es un amor, o vínculo, que nace. Que tiene vida propia. Crece… se mantiene y se puede romper.

El director de ‘Un asunto de familia‘ (Japón, 2018) tiene el firme propósito de hacer ver al espectador que ese vínculo no tiene por que ser biológico. Ese vínculo es un tesoro que hay que mantener. Es la ‘rosa’ que el ‘Principito’ de Antoine de Saint-Exupéry tanto cuidaba. Es el ‘corazón verde’ que tanto buscaba Michael Douglas. Y muchas veces la sociedad, la legalidad, o el poder no están en correlación a ese vínculo más allá del papel. Educar es un término muy amplio. Lo estándar a veces se impone sin que sea lo más adecuado. Entrar en los parámetros que se supone es lo mejor es el camino mayoritario. Saber si es bueno solo el tiempo lo dirá. Y los implicados lo sabrán. Aquí estamos ante el debate de si se educa bien, lo que es una familia y si los valores y principios que se inculcan son los adecuados. Una rosa llena de espinas. Pero por mucho que pinche no deja de ser bella.

‘Tenemos que hablar de Kevin’ (Reino Unido, 2011)

¿Se puede dejar de querer a un hijo? En esta película hallarás el dilema perfecto. El límite puesto en bandeja. El amor de muchos progenitores por sus vástagos no entiende de razones. Ése es el planteamiento inicial y final de la película en la que Tilda Swinton hace que te replantees muchas cosas que das por supuesto. Criar, mantener, educar y ver crecer a un hijo hace que sea una parte más de ti. Pero si el raciocinio no es capaz de explicar el daño que te pueden infringir tus hijos, a ti mismo, eso hace que el límite se cruce en todos los aspectos. La frialdad, la distancia y la rabia contenida en ciertos personajes de la película, te hacen estremecer. Hasta al más insensible. Poder empatizar con su protagonista es sentir un escalofrío continuo. El dilema constante. No es película apta para todos los públicos pero abre un debate necesario.

Espero que tras ver estas recomendaciones las ansias y ganas de ser padres o madres no se tuerzan. Si no la solución es fácil: buscar comedias sobre la maternidad…

 

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