El cine internacional y los Oscars 2021

El cine internacional y los Óscars 2021

La ‘short list’ de los Óscars 2021 en la categoría de Mejor Película Internacional dejó atrás algunos filmes interesantes. A pesar de que este año se amplió de nueve a quince. Siempre digo que esta categoría es un buen indicador del cine que se produce alrededor del mundo. Un pulso a cómo está el séptimo arte en cada país. Y, a pesar de la pandemia, las cintas enviadas para competir fueron de gran calidad. Fuera de la contienda quedaron algunas películas que me gustaría recomendar o destacar. Tenedlas en cuenta por si podéis verlas, ya que algunas están en cartel o se estrenarán en cines o en streaming próximamente.

TWO OF US (Francia, 2019)

Nina y Madeleine son dos mujeres jubiladas que viven el amor de forma secreta. El miedo a ser rechazada hace que una de ellas no sea capaz de dar el paso para contárselo a su familia. Pero algo sucede que lo cambiará todo.

Es una película con un mensaje fuerte, directo y poderoso. Una película con garra que se sustenta en dos interpretaciones sublimes. Es una gozada ver lo bien que se complementan y todo lo que transmiten sus protagonistas. Es cercana, tanto que hace que el espectador se olvide de todos los prejuicios. Nos muestra todo un abanico de dilemas y coyunturas primarias e intensas. Es una de esas películas que deberíamos ver para entender que el amor es puro y las impurezas son las etiquetas que le ponen los demás.

LA LLORONA (Guatemala, 2019)

Enrique Monteverde es un general retirado que estuvo al frente de un genocidio en su país. El juicio contra sus actos es declarado nulo y es absuelto. Entonces, algo oscuro empieza a acontecer en su casa todas las noches… algo que estremecerá a toda la familia.

La lucha por ampliar nuestra visión sobre los géneros cinematográficos encuentra en esta película un ejemplo a seguir. Una forma de entender que no se puede encorsetar una historia en un punto de vista. La realidad está llena de perspectivas. La cinta es capaz de unir lo mejor de una historia tenebrosa, oscura, con una realidad social y política decadente. Esa mezcla la vemos y sentimos en el día a día más de lo que pensamos. La aceptación del más allá como parte de nuestra realidad terrenal es una obviedad. Esa sutileza, la gestión de los planos reales y oníricos y toda la carga que conlleva la lucha entre el bien y el mal es una baza que cuida con mimo el director. Todo unido a una trama histórica y políticamente interesante la convierten en una cinta recomendable para todo tipo de público.

HOPE (Noruega, 2019)

A Anja le diagnostican una enfermedad que pone en peligro su vida. ¿Cómo afecta esta noticia a su gran y desigual familia y a su relación de pareja? Que sea el día anterior a Nochebuena no ayuda a mantenerse fuerte ante tanta mala noticia. Anja debe pensar como gestionar toda la información que acaba de recibir.

El guion es muy hábil. Le suelta en toda la cara al espectador ese vaivén emocional derivado tanto de la noticia en si como de las circunstancias que la rodean. El punto de partida es claro e inteligible. Es ese punto de la vida donde la inercia sigue añadiendo días a la vida, pero el Fátum que todo lo observa entra en acción y abre los interrogantes necesarias para la reflexión. Empieza la lucha de emociones, la responsabilidad, el futuro, daños colaterales, la medicación,… un tira y afloja difícil de organizar, y ese maremágnum de visceralidad rige toda la película. Duele a cada fotograma. Entiendas o no al personaje. Andrea Bræin Hovig amplía el arco interpretativo esperable añadiéndole carencias y sensaciones casi impenetrables. Esa mezcla o batiburrilo que engancha al espectador que no sabe qué esperar. Es todo un baile de sensaciones. Organizado en el estilo más aséptico posible y sin miramientos en la descripción de la verdad más subjetiva.

DEAR COMRADES (Rusia, 2020)

Lyudmila es miembro del partido comunista local en la Unión Soviética de los 60. Ella defiende los ideales del régimen comunista y desprecia a todo disidente. Pero un suceso en el que se ve implicado su hija hará que cambie su visión de las cosas.

Esta cinta rusa juega desde el punto de partida con la confrontación del bien y del mal tanto en el espectador como en sus protagonistas. La trama avanza sinuosa entre esa lucha explosiva sin tregua ni atisbo de humanidad. No hay término medio. Es un camino de elección entre el corazón, la razón y las ideas. Esa amalgama de sentimientos luchan en nuestro interior, sin florituras. Se nos presenta todo como estancos apartados y diferenciados. Ahí es donde la pulcritud de su imagen, la sobriedad de sus planos y la templanza de cada encuadre la hacen ejemplo calculado de lo que pensamos y lo que sentimos. Y de como nos deshacemos de todo racionalismo cuando los sentimientos más puros son tocados.

A SUN (Taiwan, 2019)

A-Ho es el hijo más joven de una complicada familia, donde su padre, A-Wen, ha puesto todas sus esperanzas y expectativas en su introvertido hijo mayor, A-Hao. Pero el destino puede llegar a ser cruel y tirar por la borda todo lo que creemos.

Es posiblemente una de las cintas más completas en el tratamiento de las relaciones familiares del año. Tiene la capacidad de armar una historia llena de puntiagudas aristas. Una historia con etiquetas preestablecidas donde la hosca realidad coloca a sus protagonistas en un punto de ebullición sin fin. La fluida narración, la equilibrada dispersión de la información y esa búsqueda desesperada de la explicación del porqué de cada personalidad hacen que no tengamos descanso como espectadores. Es un jarro de agua fría para los amantes de la felicidad eterna. Pero es capaz de transmitir con sabia frialdad y enérgica ternura todo lo imperfectos que somos y todo lo incongruentemente que nos relacionamos.

LOS SONÁMBULOS (Argentina, 2019)

La celebración de fin de año reune a toda la familia en la casa familiar. Desde los abuelos a los jóvenes nietos en pleno despertar sexual. Las aparentes rencillas típicas de egos y personalidades esconden un secreto de mucho más calado. Y los secretos pueden hacer que todo salte por los aires.

Es una película dura. De maduración al ralentí. Pero aún así es muy interesante de ver. La trama es capaz de mantener una tensión constante que nos alerta de que algo pasa. Y todo se resuelve con una anagnórisis explosiva. La temática es dura y tiene escenas que pueden herir sensibilidades. Pero el trabajo actoral es espléndido. Hay un realismo y una conjugación de personalidades envidiable.

LA TRINCHERA INFINITA (España, 2019)

Tras la Guerra civil española los nacionales purgan por doquier al bando perdedor. Ocultarse es la única forma de sobrevivir, pero ¿cuánto estás dispuesto a mantenerte apartado?

Es la explicación del miedo. Del qué dirán. De la opinión del otro, del escape hacia adelante sin saber bien qué dejamos atrás… Los directores han labrado, con cierta maestría, una pesada atmósfera encerrada en los dos personajes centrales. Personajes que llenan de calor y dolor cada palabra que utilizan. La perspectiva que coge la cámara, siempre al hombro y siempre cerrada, busca añadir esa sensación en el espectador. Esa sensación de dolor interno, casi incapaz de expresar hacia los demás todos esos temores que se guardan tras una situación límite. Pero además vemos, casi a modo de parábola, la cerrazón del personaje principal, que no es capaz de ver más allá de su limitada visión. Una metáfora llena de dolor pero que simplifica toda una mentalidad, una época, no tan lejana, que se nos presenta sin saber que la tenemos.

THE FATHER (Bulgaria, 2019)

La pérdida de su madre hace que Pavel tenga que volver a la casa familiar. Las circunstancias mandan, pero la relación paterno filial nunca fue buena. A pesar de que iba a ser un viaje de dos días, unos extraños acontecimientos alargarán su estancia y dinamitarán la silenciosa relación que mantenían padre e hijo.

La naturalidad con la que narra el derrumbamiento de una vida es prodigioso. Casi tan interesante como el humor con el que se critica muchas actuaciones y sentimientos escondidos detrás de capas de falsa moralidad y honestidad. Asistimos en esta película a una conglomeración de circunstancias adversas guiadas por un sentido común que las intenta enderezar y que, sin ton ni son, son llevadas al extremo por motivos ulteriores. El gran trabajo de escudriñar en el corazón de sus personajes se ve recompensado por la intención de abrir pensamientos y debatir sobre la comunicación familiar y social. Toda la trama se sale de sus casillas por intentar mantener a salvo una circunstancia. El mensaje se deja claro y la solución también. Es directa y comprensible. Hilarante y graciosa. Sutil y avasalladora a la vez. Sus personajes tiene una evolución verista y sensible, con giros intensos pero comprensibles. La rodea un halo de naturalidad que nos hace empáticos a ese dúo protagonista, que tiene mucho de nosotros, de muchas generaciones, educadas de una forma y que la vida nos enseñó, como a ellos, a aprender a ‘trompicones’.

EL OLVIDO QUE SEREMOS (Colombia, 2020)

Acompañamos a Héctor Abad Gómez y a su familia en su escalada en el activismo en los años 70. Médico de profesión, carismático por naturaleza, Héctor sufre la necesidad de ser cada vez más activista por los derechos humanos y, sobre todo, salir en defensa de los niños de clases menos favorecidas.

Fernando Trueba nos descubre con amor, instinto y añoranza la figura de Héctor Abad. No solo es una película biográfica, si no que le imprime esa dualidad donde la persona no puede separarse del personaje. El guion es capaz de unificar esas dos facetas del protagonista. Una forma de vida, de pensar y de sentir que sobrepasaba las cuatro paredes de su casa y su familia para llegar a los que lo rodeaban. Y cómo esa mentalidad chocaba con lo preestablecido. Y ese miedo a derrumbar fronteras se topa con las reticencias de los regímenes establecidos. Una humanización del héroe de antaño. Significativo en su aterciopelada imagen que, cuan fábula, nos sirve de historia visual eterna de amor y bondad.

BEGINNING (Georgia, 2020)

En la Georgia rural actual, una comunidad religiosa es atacada por un grupo extremista. Pero la tensión se ceba con Yana, la esposa del líder de la comunidad. Yana empieza a sentir cómo los extremismos e ideologías en guerra encuentran en ella una forma de prevalecer socialmente.

Dea Kulumbegashvili imprime en cada plano el tempo con el que sus personajes viven la realidad. Un tempo pausado y aséptico. La crueldad de la neutralidad no minimiza la carga emocional que en ella se cuenta. Transmite una mentalidad latente y creíble sin grandilocuencias visuales. El camino hacia el calvario, ese camino hacia la desaparición de la persona ante el extremismo, es pedregoso y hosco. Pero no carente de desplantes ni soledad. Es difícil de ver por los pocos amarres a la empatía que enseña la historia. Pero no por ello deja de ser aterradora o carente de humanidad. El espectador es retado a entrar en ella sin florituras.

APPLES (Grecia, 2019)

En un futuro distópico y no muy lejano, una pandemia hace estragos en sus gentes. Un virus hace que todos los infectados pierdan la memoria. Aris se acoge a un programa para los enfermos de ese virus en el que se les concede una nueva identidad tras, supuestamente, ser infectado.

Aterrador análisis bifocal de los males que acechan a la sociedad moderna. La naturaleza se enfrenta a la humanidad y la sociedad intenta reubicarse y convivir con esos achaques. La ficción nos sumerge directamente en el miedo sufrido por su protagonista que vive el peor de los males: los recuerdos. Ese dolor no es consecuencia de un virus, es el reflejo del miedo personal a no ser capaz de superarlo por si mismo. Cuan fábula decimonónica o religiosa, el guion nos indica que el camino más corto no es la solución final. Esa terrorífica idea se narra sin casi emociones. Se nos muestra sola, limpia, pulcra. Un trabajo brutal de guion e interpretación que se introduce en el espectador sin casi darse cuenta.

GAZA MON AMOUR (Palestina, 2020)

Issa, un pescador de 70 años, está enamorado de Siham, una mujer que trabaja con su hija en el mercado. A pesar de que el tiempo juega en su contra, la timidez hace que Issa no sea capaz de acercarse a Shiham…

Es una pequeña historia, sin grandes alardes de guion. Pero una historia que desprende cariño y dulzura en cada fotograma. El realismo de sus personajes y los sentimientos que se muestran, sin tapujos y a las claras, hacen de esta película una obra delicada a la vez que sensible. Es un análisis de lo que socialmente se nos pide y también de lo que aceptamos. Un tenue trabajo que intenta transmitir la dureza de la soledad y la importancia de intentar vivir nuestras vidas sin velos que la cubran ni ingerencias que la tamicen. Bella película que agradará a los amantes de las comedias románticas.

CANCIÓN SIN NOMBRE (Perú, 2019)

El joven periodista Pedro Campos decide investigar la historia de Georgina Condori, una música andina cuya bebé recién nacida desaparece misteriosamente. En medio del caos político de la época, Pedro, descubrirá que el caso de Georgina no es una casualidad…

Austera visualmente, la historia es tan desgarradora como la interpretación de su protagonista. El director es capaz de enseñar que la frialdad de las imágenes va pareja a toda la trama. Ni el sufrimiento que se narra es capaz de enseñar lo que puede haber detrás de la trama. Eso es gracias a que el director tiene muy claro cuales son las prioridades del guion: explicar lo que la sociedad y su corrupción pueden llegar a hacer a sus miembros. Ese juego de sombras de su fotografía es un maravilloso ejemplo de lo que se esconde en esa historia. Ser capaces de sentir eses sentimientos es trabajo del espectador.

YOU WILL DIE AT 20 (Sudán, 2019)

Muzamil nace y es condenado casi al mismo tiempo. El líder espiritual de su pueblo le predice su muerte cuando cumpla los 20 años. Eso marcará toda su vida y la de su familia…

Una clase magistral de cómo enfrentarse al destino. Un guion que juega a mostrarnos todas las circunstancias que se implican en la conformación del carácter colectivo e individual. Una clase directa y concisa de todas las ingerencias que muchas veces nos subyugan en nuestra forma de ser. Sin poder cambiarlas o, por lo menos, enfrentarse a ellas. La trama parte de la causa u origen y narra con delicada hermosura visual cómo la espada de Damocles condiciona al personaje. Y cómo es el proceso de liberación de todas esas ataduras. La pureza del personaje, maravillosamente interpretado, llena corazones y transmite sensibilidad y ternura.

CHARTER (Suecia, 2020)

Los divorcios nunca son buenos para nadie. La burocracia hace que Alice lleve dos meses sin ver a sus hijos mientras espera la resolución judicial sobre la custodia. Pero un día su hijo la llama en mitad de la noche y Alice toma una decisión que puede tirar al traste toda la separación…

Al igual que en ‘Custodia compartida’ (Francia, 2017), en ‘Charter’ los silencios y las sutilezas son las que llenan de contenido la historia. La realidad no es una gran pantalla donde se nos enseña toda la verdad. Y aquí el filme es donde gana peso. En intentar enseñar cuan cruentas pueden ser las separaciones. Y sobre todo quiénes son los que más pierden en ese proceso. El tempo vital no coincide con el judicial, y muchas veces, la mayoría, los daños colaterales pueden llegar a ser permanentes. Entre ese juego de espejos y sin justificar ni demonizar, el guion muestra una realidad cotidiana y, sobre todo, cruenta. Una historia que nos enseña que no siempre conocemos la verdad.

FELIZ AÑO PASADO (Tailandia, 2019)

Mientras ordena su casa como parte de un proceso integral de renovación, la protagonista choca con su pasado tras encontrar las pertenencias de su ex-novio.

La vida es para vivirla, pero nunca sabremos si la vivimos como deberíamos. Poder analizar y entender que nuestras decisiones tienen unas consecuencias es un proceso de tiempo. Pero a veces el destino nos brinda la oportunidad de entender que se pueden arreglar nuestros errores. Por lo menos algunos. La película es una oda a entenderse uno mismo. A entender que nunca podremos estar a gusto en ningún sitio si no estamos a gusto con nosotros mismos. Una enseñanza que la protagonista vive en sus carnes por casualidad, pero entendiéndolo a base de prueba y error.

IMPETIGORE (Indonesia, 2019)

Maya y su mejor amiga Dini tratan de sobrevivir en la ciudad sin tener una familia. Un día, Maya descubre que es posible que haya heredado una gran fortuna de sus pudientes antepasados. Así que decide regresar a su pueblo natal junto a Dini. Sin embargo, un peligro aterrador les espera…

Para los amantes del cine de terror esta es una película que cumple con las expectativas. Sustos, rarezas y una historia con mensaje de fondo. Lo mejor es la ambientación y la trama, que juega con los tiempos para ir desgranando las piezas del puzle final. Un trabajo de corte clásico que entretiene y asusta a partes iguales.

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