biopics Van Gogh

La persona tras el mito: cómo acercarnos a grandes artistas a través del cine

El cine se nutrió siempre de todas las disciplinas. Por supuesto también de las artes y sus creadores. Nos acerca muchas veces historias anónimas. Pero otras veces personajes conocidos. Y ahí es donde están los ‘biopics’. Éste género, el biográfico, puede llegar a acercarnos puntos de vista de sus protagonistas no siempre conocidos por todos. Nos aproxima a personajes y a partes de sus vidas desconocidos la mayoría de las veces. Lo que puede introducir en nosotros el gusanillo de la curiosidad. Una forma más de conocer a los grandes personajes de la historia.

Partimos de que los artistas siempre tienen un ámbito de su vida conocido: su vida pública y su trabajo. Los límites entre lo privado y lo público siempre han sido carne de cañón para el debate. No todo el mundo conoce sus límites. Llegan a estar muy difusos. Bueno, en realidad están claros, pero algunas veces chocan o se solapan. Estamos acostumbrados hoy en día a que no se respete esa diferenciación. Y la lucha entre esas dos facetas o caras de sus vidas es conocida desde hace mucho tiempo. Hay artistas que lograron y logran separar su vida personal de la profesional. Otros, en cambio, no la distinguen (y hasta viven de ello).

Lo que no se puede negar es que las circunstancias (el momento), las vicisitudes personales y la sociedad que rodea a los artistas son factores que influyen en su obra. Sin conocer esas circunstancias, muchas veces, carecemos de una interpretación fidedigna de su trabajo. No es necesario inmiscuirnos en lo íntimo del artista para entenderlo. Pero comprendiendo el contexto conoceremos mejor a la persona que hay detrás del artista (y por defecto, de su obra).

No pretendemos hacer aquí una lista de ‘biopics’ de artistas o personajes relacionados con las artes. Solo intentaremos recomendar cuatro películas recientes, muchas aún en cartel, que nos trasladan a esa otra faceta del artista. Una visión diferente, clarificadora, concisa, que nos ayudará a conocer a la persona que hay tras el mito. O por lo menos nos despertará la curiosidad sobre esos personajes. Nunca es tarde para volver a echar un vistazo a grandes clásicos de las artes:

‘Van Gogh, a las puertas de la eternidad’ (EE.UU., 2018)

Por esta película Willem Dafoe recibió, a día de hoy, su última nominación a los Óscars. De entre los ‘biopics’ que seleccionamos, ésta es la que más se acerca al puro estilo de este género. Pero no formalmente, si no por intentar acercarnos al ‘yo interior’ del pintor neerlandés. Sí. Sabemos que hay muchas películas sobnre la vida del pintor holandes. Pero en ésta, el director, Julian Schnabel, intenta plasmar formalmente sobre la pantalla la intensidad con la que Van Gogh vivía. Toda esa mezcla de miedos, demonios y hoscos acontecimientos cobran vida directamente sobre la cinta.

 

La cámara se sumerge en la mente del artista e intenta hacernos ver y sentir lo que él siente. Con su movimiento, con su punto de vista y hasta con su concepción de la realidad. Se explica, llegado el momento, la concepción visual de Van Gogh a través de cada fotograma. Sus distorsionadas visiones llenan las secuencias haciendo que el público reaccione solo con un punto de vista: el del artista. El director no intenta justificarlo, solo expone acontecimientos y actitudes con profundidad y múltiples matices. Un trabajo unidireccional pero que explica muchas veces las consecuencias, tanto artísticas como personales, del pintor. El estilo del director hace que cada secuencia sea abrumadora a la par que deturpadora. El visionado se convierte en un trabajo de traducción de la realidad del pintor. En definitiva reconocemos el trazado del Van Gogh hasta en la visualización de la propia película.

‘Leonardo. Quinto centenario’ (Italia, 2019)

 

Este documental llega con un fin. Actualizar la figura del famoso Leonardo Da Vinci. Pero la actualiza de una forma interesante: explicando la vigencia de sus logros. Así pues, se compara su trabajo con la realidad actual. Utilizando una narración lineal seguimos el hilo de la vida del inventor interpretando todos y cada uno de sus logros, contextualizándolos, explicándolos y redefiniendo su vigencia. El trabajo de documentación, comparación y análisis es claro y conciso, con nitidez abrumadora. Hasta el punto de que el espectador es capaz de valorar con claridad su capacidad intelectiva. Un proceso minucioso de análisis científico y formal de una vida llena de intensas acciones y reacciones. Documentación y selección al servicio del espectador: vida y obra relacionados e indivisibles.

‘La importancia de llamarse Oscar Wilde’ (Reino Unido, 2018)

De todos es sabido que la vida personal de Oscar Wilde estuvo llena de altibajos. Todos ellos derivados de sus relaciones abruptas e incomprendidas por una sociedad que no aceptaba ciertas actitudes. Esta película analiza desde la metonimia todas las consecuencias. Escoge una parte significativa y extrapola el todo. Analiza lo concreto para intentar tirar de interpretación y resumir de dónde venía y hacia donde se dirigía su carrera. Disfrutamos de unas interpretaciones llenas de carácter. Los personajes cobran vida propia. Mimetizan su armonía interpretativa encauzando el resultado hacia lo esperado, pero no por ello bajo en intensidad. El retrato social, político y cultural de la época añade calidad y profundidad a la cinta. Logra retratar un estamento específico y extrae claros vicios y sinergias de toda una época. Además la intimista, intensa y bella interpretación de Rupert Everett emociona y encandila, enganchándolo a las sensaciones que transmite y empatizando al público.

‘Buñuel y el laberinto de las tortugas’ (España, 2019)

De entre los biopics que comentamos en esta entrada, este es el único de animación. Un punto a favor de la cinta es eso mismo, la calidad del trazado de cada plano y secuencia. En la película el ritmo lo marca el movimiento tenue de cada personaje, tanto a nivel formal como en su actuación en la trama. Bella es esa cadencia que nos introduce en la voz interior del protagonista. Que es buscada y encontrada. Porque, no nos engañemos, la película que en un primer plano trata sobre el rodaje por parte del director español de su famoso documental ‘Las Hurdes, tierra sin pan’ va más allá. No es el rodaje de la película lo que se esconde en la narración, en un segundo análisis interpretativo. Si no ese tortuoso camino que define a Buñuel en una época. El poder encontrar su sitio y su finalidad. Sus dudas y sus estentricidades no eran más que los bandazos hacia su autoconocimiento y autoaceptación.

 

La película, bella y mágicamente explicada, nos retrata esa época, ese director y su camino hacia su voz interior. Además asistimos a un agreste y árido retrato social. Pero con constantes escapadas narrativas hacia lo fantástico. Una fresca y mágica forma de reescribir el surrealismo desde el propio surrealismo.’

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