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Maratones de series para el verano

Los hábitos de visionado del contenido audiovisual han cambiado. Es una obviedad. Las plataformas de streaming (Netflix, HBO, Amazon Video…) han instalado en la sociedad unas nuevas formas de entender la serialidad de lo que antiguamente eran los productos televisivos. Y ahí han nacido ‘los maratones’. Antes eran cosas propias de ‘frikis’: ponerte a ver todo ‘El señor de los anillos’ en un día o ‘La guerra de las galaxias’ en un fin de semana. Ahora no. Ahora no somos capaces de esperar una semana para ver el siguiente capítulo de nuestra serie preferida. ¡Qué perdida de tiempo! gruñen los ‘millenials’. Para bien o para mal el consumo de series es distinto. Y las temporadas (duración, número de capítulos o tramas) se amoldan a los nuevos hábitos y a las nuevas costumbres.

No entraremos a valorar si es bueno o malo el cambio. O si hemos perdido o ganado en calidad. A veces da la sensación de que con tantas posibilidades nos perdemos. Tanto entre tanta cantidad, como entre tanta temporalidad. No tiene horas el día, ni días la semana, para estar al día (valga la redundancia) de todo lo que queremos ver (o lo que se nos ofrece). Aunque no es oro todo lo que reluce. Hay mucho donde elegir, pero poco es elegible. La panacea de las nuevas tecnologías no viene con un pan bajo el brazo. Sí, se puede encontrar más calidad, pero en productos puntuales. Los hay, pero escondidos entre repetitivos productos diseñados con tramas y personajes superficiales y estereotipados. Siempre el mismo guion. Siempre la misma estructura. Nos amoldan a una forma de entender el audiovisual que nos duerme en la monotonía.

El verano y las series

El verano puede ser una época que trae consigo más momentos de asueto. Y ese tiempo se puede aprovechar para ponerse al día de todas las series que nos ofrecen. Sí. Caemos en el tópico de las listas de series con las que hacer un maratones (¡¿por qué yo también, Señor?!).

Algunas ya las habréis visto. Otras os sonarán. Otras no tendréis ni idea. Con esta lista lo que pretendo es que os intereséis por las recomendaciones a partir de los pocos datos que os doy. No todas son para todos los públicos y gustos. Pero alguna habrá que os guste. No descubriré la pólvora, pero por lo menos espero que os intereséis por esta lista. La selección está hecha con criterios fijos: series que no tengan muchos capítulos. Series cortas (con una o dos temporadas) o de duración exigua. Hay de todo: thrillers, comedias, ciencia ficción, animación… y sobre todo, lo que buscaba era el aprovechamiento de lo que nos cuentan. Que a pesar de que muchas son livianas (en trama o puesta en escena, lo que no significa que sean simplistas) podamos sacar algo en claro. Cuando terminamos una serie tenemos que tener la sensación de que no somos los mismos. Que algo hemos aprendido. Que algo hemos sentido. Y que con ese aprendizaje, con esas horas gastadas, no tengamos la sensación de que ha sido tiempo perdido. Venga, a zambulliros… dadle al play:

Parto de la base de que hay series que a menos que hayáis estado en una cueva o en mitad de la montaña habréis visto. Sí. Hablo de ‘JUEGO DE TRONOS’ (HBO), ‘STRANGERS THINGS’ (NETFLIX) o ‘CHERNOBIL’ (HBO). No hubo medio de comunicación, persona a vuestro alrededor, o comentario en Internet que no os las hayan recomendado. Y en este caso, sin acritud, hay que verlas. Tienen calidad, buenos guiones, buenos personajes, buenas tramas, buena fotografía, y mucho con lo que aprender, sufrir, empatizar y divertirse. Esas las doy por vistas (¡es una imposición!). Aún así, a parte de ellas, vamos con otras muchas que os gustarán, elegid:

Manhunt: Unabomber (Netflix)

Esta serie de diez capítulos está basada en hechos reales. Un thriller que aglutina una buena trama, unos personajes complejos y el análisis del poder de la palabra. No es habitual que este tipo de temas sean tratados desde una óptica comunicativa. La serie es capaz de transmitir desasosiego, tensión y desazón. El desarrollo de su personaje principal y de su némesis dirige al espectador a un entendimiento de ellos mismos que uno no se espera. Muchas veces no somos conscientes de nuestras prioridades o nuestros deseos hasta que llegamos al límite. Y aquí, los protagonistas, tienen que entenderse y priorizar lo que buscan en sus vidas.

Lo pionero o singular de esta serie es la intensa defensa del lado lingüístico y comunicativo en una parte de la sociedad que siempre prioriza el lado científico. Nos enseña cómo amoldar la comunicación en su vertiente más científica para la investigación criminal. Y justificar su importancia. Sin dejar de lado las reticencias de una sociedad sumergida en los datos como prueba, datos cuantificables. Todo medido por parámetros cuantitativos, una imposición llevada hoy en día al extremo.

Fleabag (Amazon Video)

Descarada, irreverente, sin medias tintas. Una joven, en decrepitud personal y social que no tiene la fuerza como para pedir ayuda ni parar sobrevivir a su caída hacia el ostracismo. Todo ello siendo copartícipes de sus histriónicos pensamientos (aunque siempre muy racionales). Todo lo que se puede pensar lo vemos y escuchamos. Esa omnisciencia, esas críticas a la unidad familiar, la imposición de modelos sociales y amorosos unificados, la falta de carácter y mentalidad para solucionar los conflictos, … Todo ello en una comedia sin cortapisas. Sin medida, pero todo bien medido. Su mirada socarrona es la que la mantiene viva, la que la hace seguir adelante. Todos llegamos, o llegaremos, a una edad en que somos demasiado mayores para refugiarnos en nuestro núcleo familiar, pero demasiado inconscientes de haber llegado a ese punto. Aquí se muestra, sin complejos, todo lo que podemos llegar a pensar y todo lo que podemos, debemos y decimos al final.

Mindhunter (Netflix)

Otro thriller intenso. Pero aquí los personajes son el centro. Entender las mentes de los que no son capaces de sumergirse en las reglas sociales y que siempre son tachados de fuera de la ley o de enfermos. Un análisis profundo de la curiosidad por la parte oscura del ser humano. Y cómo poder entenderla para así poder salvarla (o salvarnos nosotros de ellos). Una nueva forma de ver la lucha entre el bien y el mal pero introduciéndose en ella de lleno. Su protagonista intentará averiguar cómo piensan los asesinos para poder entenderlos y adelantarse a sus actos. Con todo lo que puede conllevar ese creciente interés por parte de una mente racional. Los métodos para conseguirlo es el mayor escollo que se les presenta, porque que al final… ¿el fin justifica los medios?

Así nos ven (Netflix)

No veáis esta miniserie de cuatro capítulos con algo arrojadizo al lado. Os embargará una impotencia furibunda. Veréis como todos los resortes democráticos de la sociedad son tirados por la borda. Vilipendiados. Humillados. Cómo todos los controles de garantía del estado son pisoteados por los intereses personales y de poder. Todo falla. Pero el debate será el mismo ayer y hoy: ¿habría forma de preverlo?, ¿fue algo del pasado?, ¿lo hemos solucionado?

Está basada en hechos reales y aquí el guion es capaz de discernir entre el caso concreto y la generalidad. Y un espectador avispado podrá ver que muchos de esos vicios se mantienen a pesar del tiempo transcurrido. Los paralelismos en todos los niveles (salvando las distancias) son claros. El tiempo ha pasado. La sociedad ha evolucionado. Pero esos oscuros deseos siguen interiorizados en nuestro adn: racismo, poder, miedo, … La tecnología no ha logrado cambiar esos axiomas. La justicia no es una ley exacta y se puede tergiversar a gusto del ‘consumidor’. ¿Podría pasar esto hoy en día?, o ¿ha dejado de pasar esto hoy en día?

The End of the fucking world (Netflix)

Vamos ahora con una tragicomedia. Breve, divertida y transgresora. Una serie que narra las dificultades del que se siente diferente, o del que hacen que no se sienta uno más de la sociedad. Ser querido y aceptado entre los que lo rodean. Todos sabemos que la secundaria siempre es difícil. Y más si tus pensamientos no son los ‘aceptables’ o ‘estándares’. Pero todo ‘perro verde’ tiene su compañero. La frenética narración, el estilo desenfadado y las locuras de la trama la hacen graciosa y desvergonzada. Aire fresco que transmite ideas universales y defendibles. Pone el foco en los males de una edad difícil. Además vemos que sus protagonistas no son tan diferentes como creen. El ser humano es un ser sociable y en ello basa su ser. Amor, humor y ganas de sentir…

Homecoming (Amazon Video)

Intrigante y enigmática. La serie es Julia Roberts. Y ella lo borda. Con una trama inquietante y conspiranoica nos introducimos en un thriller en el que nada es lo que parece y los recuerdos también pueden ser robados. Nada es nuestro. Sin pasado no somos nada y no valemos nada. Ese es el punto de partida. Metáforas o no, la verdad es que su intrigante trama hace que nos planteemos hasta que punto somos libres en nuestra sociedad. Y hasta que punto somos libres de hacer lo que queremos. Es de esas series que inquieta, da miedo y curiosidad por partes iguales. Es suspense y desconcierto y analiza hasta que punto somos controlados.

Love, dead & robots (Netflix)

Son quince capítulos de duración corta (entre tres y 18 minutos), de animación (diferente y variada, desde anime a trazos bidimensionales o realidad virtual) y cuya temática solo comparten tres premisas: tiene que haber amor, muerte y robots. Es una apuesta por la calidad desde la diferencia. Historias cómicas, postapocalípticas, thrillers, comedias, dramas, ensoñaciones, … Todo vale. Y en conjunto una muestra de calidad narrativa con todo un abanico de temas actuales y universales. Al ser unidades temáticas distintas, no siguen una linea argumental, es la serie idónea para los ratos libres. Una gozada. Acabaréis haciendo una lista de los mejores.

After life (Netflix)

Son solo seis capítulos, con la muerte como eje central. Pero no como ‘leitmotiv’, si no como causa del argumento. Una serie que nos enseña de forma clara la actitud de enfrentarse al luto. Esa parte que se vive después de que la muerte te toque de cerca. No hay nada escrito, pero es un tema compartido social y culturalmente. No hay atajos. Solo hay que vivirlo y sobrellevarlo.

Lo que nos enseña, de fondo, es que la muerte es esa parte de nuestras vidas de la que nunca se habla pero que todos conocemos. Y aunque queramos saltarla no podemos. Un canto a la vida desde la muerte como partida. Una confrontación de sentimientos que impacta pero que ayuda al conocimiento de los tabús sociales. Sobre todo para romperlos y poder salir reforzado de ellos. ¡Ah!, y todo ello con mucho humor y momentos graciosos.

El método Kominsky (Netflix)

La sociedad se mueve por la juventud. Pero, si tenemos suerte, llegaremos a viejos. ¿Y cómo? Pues sin darnos cuenta. No hay un cartel de llegada a la vejez que nos indique cómo tenemos que actuar, cuándo se llega ni qué debemos hacer. En esta serie vemos lo que nos ocurrirá (posiblemente). Y confronta dos puntos de vista necesarios: la negación y la aceptación, que se mezclan. Pero en el fondo se complementan. No es una serie que enseña decrepitud. Enseña aceptación y felicidad. Además podemos deleitarnos con las actuaciones de sus dos protagonistas: Michael Douglas y Alan Arkin. Han sabido llegar a esa complementación perfecta de personalidades. Solo el mero hecho de sus interpretaciones hacen que esta serie sea imprescindible.

Bonding (Netflix)

Tras un envoltorio llamativo y colorista, esta serie nos enseña a sobrevivir sin buscar la aceptación. Amistad, amor, respeto y etiquetas. Todo ello aderezado con ‘bondig’, lluvia dorada y dominación. ¡Claro que es una visión simple (que no superficial) del tema! Partimos de que es una comedia liviana y entretenida. No busquéis el morbo. Buscad el el conocimiento y el respeto por lo socialmente diferente. A través de la incauta y a veces blanda mirada de sus protagonistas llegaremos a entender que las etiquetas siguen imponiéndose por mucho que intentemos que ponerlas. Y si ese camino hacia la liberación del encorsetado pensamiento unitario es divertido y entretenido, pues mucho mejor.

Bodyguard (Netflix)

Entre las series disponibles, es uno de esos thrillers que mezcla política, terrorismo, amor y poder. La combinación de teorías conspiranoicas en una sociedad supuestamente democrática siempre atrae al espectador. Y además la calidad de sus argumentos, la estresante narración, la complejidad de sus personajes, las obsesivas tramas y la difuminada diferenciación del bien y del mal hallan en esta serie un caldo de cultivo perfecto para dejar volar nuestras mentes. Además, los guionistas tienen tiempo de introducir pequeños guiños a la actualidad social y política, con toques hiperrrealistas que le dan ese toque edulcorado necesario para atraer a los más escépticos.

Atípico (Netflix)

La normalización de las minorías sociales es un deber de las sociedades modernas. Las series deben ser claro reflejo de estas actitudes. ‘Atípico’ es una de esas series que, además de normalizar, también entretiene. El tratamiento de las enfermedades mentales y trastornos de la conducta tiene que ser tratados de una forma realista. Porque no solo cambian los hábitos de vida de una persona, si no también de todos los que los rodean. Actitudes que se reflejan en los personajes que forman esta familia.

El tratamiento de sus protagonistas es verista y creíble. No todo es superación sin más. Lo dejan claro en sus tramas. No tiene un principio y un fin, es una eterna lucha que no deja de mover sus tentáculos entre todos los que lo rodean.

La caza (Netflix)

Romper techos de cristal está bien en la teoría, pero en la realidad es una lucha continua. Este thriller mezcla el suspense, con toques de drama y personajes complejos que viven en un contorno agreste. La protagonista no solo es un personaje hecho a sí mismo, si no que sigue adelante enfrentándose a las trabas sociales intrínsecamente ligadas a un tipo de sociedad y gremio conservadores. Se pone de manifiesto toda esa realidad de forma sutil y natural. A pesar de su valía, ella compagina esas actitudes con una trama llena de complejos cruces argumentativos. Es intensa desde su principio pero tiene la capacidad de analizar las personalidades de sus antagonistas. Se permite el lujo de romper los esquemas y hacer una tercera temporada para deleitar a los espectadores con una lucha de interpretaciones. El guion pasa a disposición de la trama y consigue cerrarse con calidad.

Cómo vender drogas on line (a toda pastilla) (Netflix)

No pasará a la historia como una serie de culto, pero es entretenida, divertida y con una puesta en escena llena de profundas reflexiones. No, no vayamos a planos ontológicos. Es una crítica sutil pero simple de una época en la que nos creemos que todo gira a nuestro alrededor. Que no superaremos lo que pensamos que es único en nuestras vidas. Es la apertura al amor y a la adaptación social. A la falta de confianza y entendimiento de los principios que pueden llegar a regir nuestro carácter. Es esa forja de personalidad en la pubertad, donde por el supuesto amor de nuestras vidas somos capaces de dejarnos llevar a límites insospechados. Pero todo ello con la aplastante capacidad de golpear de frente con una crítica a los estereotipos sociales. De analizar la ligereza con la que actuamos en una sociedad que confunde posibilidad con irreflexión.

Derry girls (Netflix)

Bajo la premisa de poder sobrevivir a la pubertad nos encontramos con una pandilla y familia disfuncional. Y todo ello rodeados de un conflicto social impactante que influye pero no condiciona sus vidas. Los protagonistas no dejan de destrozar todas sus posibilidades de pasar dignamente por la pubertad. Y no es gracias a que lo intentan. Si no que se boicotean a sí mismos sin saber que lo hacen. Aterradoramente histriónica y con un humor fresco y especial. La flema británica se queda corta ante las situaciones que estas amigas (y amigo) van a tener que sobrellevar.

Please like me (Netflix)

Sería una serie normal de historias de un chico gay poco agraciado en amores y con unos colegas disfuncionales. Esa es la palabra que los podría definir si no fuese porque son tan normales como nosotros. Tiene los mismos miedos, sueños y temores. Y ahí llega el papel de la familia. Rota en todos los sentidos encuentra el camino para tener las mismas dinámicas que todas las familias. Cumplan o no estereotipos se basan en los mismos procedimientos y dinámicas. El tratamiento y la naturalidad con que se tratan los temas de las enfermedades mentales rezuma amor y madurez. Se enfrentan a los problemas. No se duda en aceptar lo diferente. No dejan de vivir sus temores sacándolos afuera y superándolos con carácter y determinación. Esa mezcla entre superficialidad y profundidad es el toque exacto de entretenimiento y asimilación.

Muñeca rusa (Netflix)

Otra de las series que se ven en un suspiro. Los saltos en el tiempo siempre pueden traer consigo complejas y anodinas tramas. Aquí conseguimos el punto intermedio. Una protagonista llena de defectos, actitudes antisociales y lejos de los cánones de heroína ideal. Pero que recibe un toque de atención. Es el punto de inflexión de la madurez personal. De la demostración del carácter. Alegoría con la cual intenta buscar una explicación. Hallar el camino para derimir sus pecados y salir adelante.

La trama nos lleva a diversos planos interpretativos, pero sin analizar en profundidad es una puesta a punto para entendernos a nosotros mismos. Sacar partido a nuestras vidas sin más. Pero sin caer en clichés. Con un humor socarrón intentaremos que la antiheroína entienda lo que el público cree entender. Y empatizar con la diversidad como crecimiento personal y social.

Baby (Netflix)

Lo sorprendente de esta serie italiana es la capacidad de blanquear una situación bastante compleja. Desde una supuesta objetividad logra enseñarnos la inconsciencia de unas jóvenes que hartas de no estar hartas se exponen a unas situaciones de complejidad moral y legal. La extrapolación argumental se antoja sutil, pero asistimos sin percatarnos casi a algo deleznable sin buscarlo. Es una de esas veces que el guion sigue la argumentación de sus protagonistas y sin un espíritu crítico no podríamos analizar desde la distancia todo lo acontecido. Prostitución, miedos, drogas, adolescencia… Un caso real que hizo temblar la sociedad italiana y que la serie llegó a avivar aún más si cabe.

Paquita Salas (Netflix)

No podía dejar escapar la ocasión para recomendar esta serie. Si bien se ve que parte de una alocada y exagerada primera temporada, vemos que sus directores son capaces de hacer de lo ‘kitsch’ algo necesario. Tiene esa mezcla de humor absurdo que recuerda a los sketchs de antaño pero con una base clara de crítica social y cultural.

Es un análisis logrado de estereotipos y personajes disfuncionales que conviven con normalidad en una sociedad enferma. Paquita tiene más de nosotros que nosotros mismos. Sus personajes son claras paradojas resultantes de los desarreglos que nos rodea. Son esos engendros que tienen sentimientos a pesar de que han nacido en un contorno duro y hosco. La impactante línea argumental logra cerrar un producto redondo en tramas y lineas temáticas. Las interpretaciones son intensas e impactantes y los cameos son exquisitos en su elección y justificación. Reírse de uno mismo desde la apertura en canal más grande hecha en años en el audiovisual español.

You (Netflix)

Es de esas series que lleva al espectador sin casi darse cuenta a justificar las malas actitudes. Su poder de empatía vienen de un guion escalado y trillado sin casi fisuras. Lleno de argumentos simples pero efectivos, con giros impactantes. Cuando se racionaliza lo no justificable puede llevar al equívoco, a esa línea de flotación donde moralidad y ley están difusas. Ese espacio de nadie donde se puede sobrevivir sin moral. Además la introducción de críticas a los males de una sociedad sin valores ni sentimientos añade confusión al espectador, que debe ser consciente del juego de espejos. Una forma directa que focaliza todos los males actuales, de sobreexposición de unas vidas falsas y que creemos vivir. Redes sociales, juventud, amor y obsesión nos entretienen sin percatarnos de que en distinta forma acrecentamos esos males.

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